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BLOG DEL RESISTENTE #3 o GERIATRÍA

 

Estas fueron las primeras instrucciones que recibí al empezar mi rotación por geriatría:

“El código para abrir la puerta de la primera planta es 1234, el código para entrar en la segunda es 2345, el código para entrar en la tercera es…. Bueno, en la tercera por ahora mejor que no entres. El código para acceder al centro de día es 1111. Haber que más… ah sí; si quieres ir a tomar algo a la cafetería que te abran los de admisión. Ah! Y cuando salgas de algún despacho cierra siempre con llave.”

Coño!!!, pensé, Esto no es un Geriátrico, esto es Alcatraz. Con estos abueletes hay que tener más cuidado que la hostia, que si te despistas te roban el paquete tabaco y la cartera.

Efectivamente, no tardé en darme cuenta que lo que a simple vista parecía una pacífica congregación de dulces abuelitos demenciados, no era si no una estructurada organización criminal de astutos mafiosos.

Ahí rulaban cigarrillos y pastillas de colores como cromos de la liga profesional de fútbol. Opté por ser prudente y no intervenir en el complicado engranaje de transacciones que recorría la residencia como una suave brisa. Esa gente va armada con bastones. ¡Y no es broma, he visto como los utilizan!

Recientemente habían cambiado los códigos de las plantas porque los habían memorizado y andaban por la residencia a sus anchas. Desde entonces me volví paranoico, y cada vez que abría una puerta con el código, lo tapaba con la mano como te recomiendan en los cajeros automáticos.

A parte de las típicas precauciones diarias que tuve que tomar en esta rotación (estuve a punto de comprarme un spray de pimienta), el día a día transcurría tranquilo. La medicina no resultó ser  un problema. Me asignaron la primera planta, con pacientes relativamente estables. Las principales consulta eran arañazos, tapones de cera y la consulta diaria de Braulio (que insistía ofendido que las enfermeras se negaban a revisarle de nuevo sus genitales). Me ofrecí resignado a explorarle yo mismo para averiguar el misterio de la pequeña molestia que tenía “ahí abajo”. Braulio me repasó con mirada lasciva deteniéndose un instante en mi barba de tres días. Hizo una mueca desagradable y dijo: “ Déjelo Dotor, no es pa tanto sabe.”

Nunca olvidaré la primera historia clínica que me tocó realizar. Entré confiado a la 108. Miré en mi chuleta el nombre de la mujer y entré con mi mejor sonrisa diciendo:

-       “Hola maja. Soy el Dr.Sak;  ¿Como se llama usted?”

-       “Sieeete” me contestó con voz quebrada.

Joé, pensé, que nombres más raros se ponen en Navarra.

-       “ Muy bien maja”, dije. “¿Y cuantos años tiene?”

-       “Sieeete”, contestó.

-       “Ya….¿ y sabe quien soy yo?  Le pregunté algo mosqueado.

-       “Sieeeeeete” ,dijo reafirmándose.

Ante ese callejón sin salida, opté por cambiar de estrategia y valorar sus aptitudes matemáticas y de pensamiento abstracto; ya que en algunas patologías mentales se encuentran sorprendentemente intactas, e incluso agudizadas.

-       “Catalina. Ala maja, cuanto es 4+3.”

-       “Sieeeeete”

Bien… muy bien, concluí. Tal como sospechaba. Apunté en mi papel rancio: “Pensamiento abstracto sin alteraciones.” Y marché de la habituación con paso firme y la sensación reconfortante de hacer el trabajo bien hecho.

 

Las semanas transcurrían pausadas, con pasitos cortos y aumento de la base de sustentación. Hasta que un buen día…

-       “Bueno Sak, ya llevas cuatro semanas aquí. Que te parece pasarte por la tercera.”

-       “La tercera” susurré. “Sí claro, está bien.” Afirmé con la afirmación menos convincente que parió la gramática.

Subí a la tercera por un ascensor que precisaba de llave para elevarte hasta la última planta, la del paraíso. Como cualquier cielo que se precie, la entrada estaba restringida. Las puertas se abrieron lentamente. No por cuestiones poéticas, si no más bien por una adaptación mecánica ingeniosa de los ascensores de la residencia, que permitía que no abrieran y cerraran sus puertas a las velocidades habituales; evitando así que entrara solo el “taca-taca” sin el abuelo detrás.

Tras las puertas se abrió ante mi, como un cuadro, una plácida imagen de una sala amplia con apacibles ancianos que miraban la tele. Esbocé una sonrisa como diciendo “no era para tanto”.

Fue dar el primer paso fuera del ascensor y darme cuenta, al seguir sus miradas, que la tele estaba apagada. Y que efectivamente todos miraban hacia ese objeto de culto resplandeciente como si de girasoles se trataran. Tras este incómodo descubrimiento, se sucedieron una serie de esperpénticos sucesos.

Una abuela, la misma que te prepararía unas galletas con un vaso de leche en un anuncio de tele, empezó a gritar como posesa “Putas, sois todas unas putas” “¡¡¡¡Putaaaaaaaaaaaaas!!!!”

Quise retroceder y refugiarme en el ascensor,  pero ya era demasiado tarde. “¡¡¡¡¡¡¡¡Putaaaaaaaaaaaaaas, no se salva ni una!!!!”

A esto se unió una alzada general de bastones y gritos incomprensibles. Ante la sublevación inminente y la toma de control de la residencia por parte de los abuelos, decidí caminar con paso ligero intentando pasar desapercibido, hacia la puerta del final del pasillo que daba a la escalera interior. “¡Mierda, no me dieron el código de la tercera!

Y así es, amigos míos, como pasaron los días en el geriátrico entre apacibles paseos  por el jardín y algún que otro intento de golpe de estado. Pude observar como en los últimos pasos de la vida nos acompañan las mismas virtudes y los mismos defectos que nos caracterizaron en vida. Y al salir de estas puertas solo quiero recordar los preciosos boleros que canta Rodolfo mientras se acerca pasito a pasito al final del pasillo.

 

 

 

 

3 comentarios

cristina -

sakuuuuuuuuu!!! me gustó mucho. Cada rotación es un mundo eh!!! sigue así, que algún día publicarás un compendio de anécdotas y consejos para los nuevos residentes. Un beso. PD mira tu e-mail

Mike Obiol -

Eso, eso cuenta experiencias de la cena a los que no estuvimos que ya lo leere cuando el estomago deje de darme vueltas alrededor del culo (con perdon....)!!!!!!!!!!!!

Sin Apsis -

Maestro!!(o tb llamado reencarnación de animal carnivoro)una vez más,no has defraudado...estamos ansiosos de ke empieces tu nueva rotación...entre tanto puedes ir escriiendo un blog de la cena...ke seguro ke tu percepción fue aún mejor ke la nuestra...