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BLOG DEL RESISTENTE #2 o La Charla del Gerente

42 residentes de élite de especialidades tan variadas como Neumología, Medicina de Familia, Cirugía General, Microbiología o Anestesia nos reunimos en el salón de actos del hospital con un nexo común que nos une más allá de nuestra patria, lengua, color de piel o incluso equipo de fútbol: “No tenemos ni chorra idea de medicina.”

Muchos no nos conocemos, venimos de diferentes ciudades e incluso países. Al entrar en el salón, miro a mi alredor acojonado sin saber donde sentarme. Al final del pasillo central se levanta majestuoso el palco de autoridades, donde cinco tíos trajeados manipulan sus micrófonos y sus corbatas.

Tal como había practicado en casa, pongo mi cara de médico curtido seguro de si mismo. Desde fuera debo parecer lelo perdido; pero lo cierto es que mi representación hace que note un cosquilleo reconfortante que recorre todo mi cuerpo hasta llegar al mismo centro del placer (aunque los libros dicen que está en los núcleos cerebrales dependientes de dopamina yo sigo pensando que está en algún sitio entre el prepucio y la próstata).

“Sí!” me digo a mi mismo, “Soy la hostia.”

- Sigo sin saber donde sentarme. -

Decido empezar una maniobra prudencial de aproximación hacía la penúltima fila del auditorio, donde un residente repeinado y con un bloc de notas se encuentra solo sentado en mitad de la fila.

Lleva una camisa a rayas que le ha planchado su madre esta mañana mientras él se acababa el colacao turbo sin grumitos. El pelo engominado hacia atrás y una sonrisa en diagonal que delata que también está acojonado.

Aunque normalmente lleva camisetas blancas de anuncios cutres y el pelo sin peinar, hoy es un día especial. Hoy es su presentación como médico, hoy tiene que aparentar ante sus colegas que desayuna un whisky  solo, en vaso grueso, mientras lee la página internacional del diario, que su habitación tiene vistas al quirófano, y que “Doble J” no es un cantante de rap.

ATENCIÓN!!!!

El tío trajeado del medio se levanta, manipula el micrófono, y esboza una sonrisa paternal. Un impulso fraternal me empuja a levantarme de mi asiento y correr hacia él para abrazarle y explicarle lo mucho que me ha faltado su figura en mi infancia… Pero me contengo.

- Sigo sentado. –

“Buenas tardes a todos, soy el gerente de este hospital. Ante todo dejad que os de la bienvenida en este día tan importante para todos. Sois la nueva savia de esta gran familia, el combustible que hace que todo este engranaje funciona a la perfección”

Que majo, me digo a mi mismo… pero me sigo conteniendo.

“ Sois médicos internos residentes, un privilegio que debéis aprovechar al máximo en estos años de formación. Estáis aquí para aprender, formaros como humanos y como médicos para poder ejercer  con el mayor rigor posible.”

“Quiero que os quede claro que no estáis aquí para cubrir huecos en urgencias ni servirnos de mano de obra barata. Sois uno más del equipo y así se os tratara.”

“Una vez más. Bienvenidos y enhorabuena por esta experiencia inolvidable.”

Mientras mi padre… joder, el gerente quiero decir, clausura su discurso con una cálida sonrisa y yo imagino como nos reímos en el parque mientras el me pasa el balón con suavidad para que yo pueda devolvérselo sin dificultad; se hace un silencio incómodo y el tío trajeado de al lado del gerente empieza a aplaudir de forma animada, así que todos empezamos a aplaudir.

            Mi sistema reticular encefálico es incapaz de refrenar mi labilidad emocional, así que empiezo a temblar, mientras produzco pequeños gruñidos tremendamente extraños y desagradables. Mis ojos se entelan, pero a través de ellos puedo adivinar que mi compañero de fila, “Grumitos Engominado Joe,” me mira entre sorprendido y asqueado.

- “¿Estás bien?” me pregunta grumitos joe

- “Sí,” contesto con mi voz más segura y evitando poner mi cara de lelo que la suele acompañar.  “Soy alérgico, y enseguida me pongo fatal.”

“Debe ser el polvo,” digo mientras ambos echámos una rápida mirada alrededor de la impoluta sala de actos.

- “Bueno tranquilo,” me constesta él con cara de incredulidad.  “Me llamo Carlos, soy residente de Cirugía Vascular.”

- “Yo soy Sak, residente de familia,” le digo mientras le doy la mano que me ha ofrecido. “Oye! Que bueno el discurso del gerente no??? Parece como si hubiera pasado por esto. Debe haber sido un buen médico.”

Carlos me mira con cara de asombro, y dice:

“¿Es la primera vez que trabajas verdad?”

- “Sip”, digo esbozando una orgullosa sonrisa al pensar que lo dice por estar ya trabajando en un hospital a pesar de mi evidente juventud. Había aprobado todo a la primera con notas excelentes. Pero no creí conveniente sacar ese tema tan pronto en nuestra relación.

- “Yo empecé otra residencia en otra ciudad,” prosiguió Carlos,

“Lo dejé porque no me convencía. Recibí una charla parecida en mi primer día por un personaje muy parecido. Y créeme cuando te digo que yo no me tomaría muy en serio lo que acabas de oír. “

“El gerente es un empresario que no sabe, ni le importa, a que te dedicas. Es la primera vez y la última que le verás por el hospital. Si quieres sacar algo de provecho de su charla, interprétala al revés. “

 

Le hice caso, y utilizando la rapidez mental que me caracteriza, invertí la charla del gerente espontáneamente: “Estás aquí para  cubrir huecos en urgencias y no recibirás más docencia que la que recibiste mientras veías los vídeos de La Vida es Así

 

“Tío rancio el Carlos este,” pensé. Este tío seguro que es un flipao de los que ven C.S.I. antes de ir a dormir. Si pudiera percibir a la gente tal como yo la percibo. Ese hombre nos ha dado una charla desde el corazón. Somos como hijos para él, que empiezan a dar sus primeros pasitos en este largo camino.

“YO CREO EN TÍ PAPA!!!”, grité con pasión dentro de mí mientras miraba con desdén a mi nuevo compañero, Grumitos Engominado Carlos.

 

2 comentarios

cris -

Buena calidad literaria cargada de ironía sarcástica...ese humor inglés que tanto me gusta!!!
Sigue así, yo creo que algún día serás bestseller y yo quiero el primer ejemplar firmado que luego lo revendo en ebay y me forro jaja. Cuidate muxo, residente resistente!!! resiste y recuerda lo que te dije...todo pasa por algún motivo lo comprendas o no. un besazo, cris.
PD. las distancias físicas no fueron nunca barreras para el cariño de dos amigos.

pedro -

que bueno estás isaac. lo siento txell, pero isaac es el mejor hombre que he conocido nunca. qué suerte tienes de estar con él!
!!!